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La obra propone una arqueología visual del sujeto a través de las tecnologías que lo han registrado. Nació en 1994, su autor pertenece a la generación que habitó la transición entre lo analógico y lo digital. A lo largo de treinta y un años, Diferentes dispositivos de grabación han producido la imagen de la misma cara.. El resultado es un archivo involuntario: el perfil acumulado de una persona y, al mismo tiempo, el perfil acumulado de una época.
El vídeo organiza este material en orden cronológico., confrontando al espectador con una doble evolución paralela: la del sujeto que envejece y la de las tecnologías que lo observan. ambos se miran. Ninguno sirve como fondo del otro..
La pieza pertenece a la tradición del autorretrato ampliado, sin embargo, desplaza la agencia creativa: no es el artista quien construye su imagen, pero el conjunto de dispositivos que lo han capturado a lo largo del tiempo. El retrato existe porque la tecnología lo ha producido.
Este trabajo está concebido como un proyecto basado en procesos.. Continúa la documentación e investigación sobre los datos del archivo, abriendo la posibilidad de nuevas capas de significado a medida que el archivo en sí sigue creciendo.







