sin el alma muy arraigada, uno se arruga / el que no ponga el alma de raíz, se seca
DE LA SERIE: Esta tierra es todo mi cuerpo.
Este verso de Dulce María Loynaz es un recordatorio orgánico y vulnerable del peligro de la superficialidad. El pelo sobre la tela blanca es símbolo de identidad., memoria, tiempo, raíces y fragilidad, la esencia humana anclada en lo más profundo o condenada a desaparecer.
La elección del cabello habla de la visión de Loynaz.: sin raices, sin entregar el alma al origen ni al acto creador, todo se vuelve árido. la tela blanca, como un espacio de pureza y silencio, Da la bienvenida a la palabra incrustada con pelo., evocando la corporalidad del verso.
El trabajo explora el costo de seguir un propósito; habla de sacrificio y arraigo. Es un recordatorio de que los frutos sólo brotan cuando el alma se atreve a salir., en armonía entre lo efímero y lo eterno, entre la superficie y la raíz. La frase es una reflexión sobre la sequía del abandono y sobre cuánto de nosotros mismos ponemos en lo que creamos..







